miércoles, mayo 30, 2007

¿JUGAMOS?


El domingo asistí , en Pozuelo de Alarcón, a un concierto a favor de los niños con espina bífida.
Éstos niños nacen con un defecto del tubo neural. El tubo neural, es la parte del embrión, a partir de la cual se forma el cerebro y la médula espinal, nos dijeron.
Afecta a 1.300 bebés al año. Hay distintos grados en esta enfermedad; en los casos mas severos sufren parálisis.
Y fueron niños afectados los encargados de entregar los ramos de flores a la presidenta de la asociación, director de orquesta ..etc


Viendo la enfermedad y el dolor en los más pequeños, siempre surge la incomprensión. ¿Cómo podemos conjugar sufrimiento de niños con justicia? ¿Es la vida una injusticia total?

Las religiones y algunas filosofías que lo intentan, no convencen, porque es un contrasentido , la idea de un dios poderoso y bueno , con estos y otros niños carentes de salud y alegría.


Pensé, que para que la vida no sea algo injusto, habría que verla como algo elegido por cada uno de nosotros, libremente, antes de nacer. Es decir, como si eligiésemos un juego. Habríamos elegido, desde nuestro aspecto físico, padres, situaciones por las que queremos pasar.. Quizás para aprender.

Todo eso lo olvidaríamos al nacer y ale ¡A jugaaaar!


O la reencarnación. Y todo el mal que hagamos a los demás , habríamos de sufrirlo nosotros, hasta que aprendiésemos a respetar y comprender a todo tipo de personas y situaciones.


Y por último, la vida sería un sueño, y los sueños sueños son, que diría Calderón de la Barca. Y en el peor de los casos.. pesadillas.


Aunque... me parece que todo está bien. No somos sólo cuerpo, somos mucho más. Nuestra miopía, nos impide ver las cosas tal cual son..
Con malos ojos .. ¿Cómo podremos ver bien?


9 comentarios:

María Inés dijo...

Comparto la idea de un karma.
La perfección en la naturaleza incorpora el error para el aprendizaje.
¿Acaso no es desde el dolor que aprendemos?
Besos amiga querida

Luna Agua dijo...

Nuestra miopía impide ver que también tenemos falencias, y peor aun,en nuestros espíritus.
Ojalá pudieramos ser como niños y vernos solo en la suma de un juego colectivo. Sin diferencias.



abrazos

Abril Lech dijo...

A mi también me da muchísima impotencia el dolor de los niños y creo que no lo entenderé jamás. Ninguna teoría me alcanza. Besos

Cindyta dijo...

Tienes razon.... Estamos cegados por el que me importa o el a mi nunca me pasará.

Hace unos años hicimos nuestro trabajo final de colegio en un albergue de niños con discapacidades mayores, y hasta ese momento una comprende que hay problemas mayores o personas que sufren de verdad!

Saludos!

Aurefaire dijo...

como dijo el principito solo se ve bien con el corazon pero la mayoria de la gente le pone tantas y tantas murallas para protegerse de lo inevitable q se queda ciega...
asi andamos por la vida, ciegos y sin entender porq no alcanzamos nunca el amor...
te mando miles de besos de hadita con gorrito y bufanda

Oso conocido dijo...

Ay querida amiga,
No sé, no tengo demasiado claro estas cuestiones...es muy fuerte.
Creo que la aceptación y comprensión es lo primero... después las causas, las culpas..no sé....
Duele mucho.

Lluvia, besos para vos.

Oso

Clo dijo...

y que tal si es así? y esos niños de los que hablas, sufriendo en la actualidad, han hecho mucho mal en vidas anteriores, y en este les toca saborear algo de su propio chocolate. piénsalo, quien no sepa lo que hicieron, se compadecerá de ellos al verlos así. suena cruel, pero tal vez tu hipótesis no sea un "ojalá", sino un "es". esto no es una excusa para dejarlos de lado, porque no sólo de los "castigos" se aprenden, también de la compasión.

me agrada creer que las almas cumplimos un proceso, algo así como una escalera a subir, peldaño a peldaño. y si en tu vida enterior fuiste reina, tal vez en la próxima seas mendiga. todo en post de ensanchar la mente, lo suficiente como para descubrir lo que está más allá de la sociedad que nos rodea,..... abrir los ojos y contemplar el universo.
un abrazo. pórtese bonito.

Jesús V dijo...

Yo creo que la vida no es justa ni injusta, que es nuestra consciencia quien establece categorias arbitrarias.

Eduardo (ejmv) dijo...

A todos, antes o después, nos toca al menos un instante de enfrentar las injusticias y los dolores aparentemente injustificados.
Creo que lo de Clo tiene sentido, agregándole algo que, creo, es fundamental:

NUNCA has de olvidar que uno no es uno por sí, ni para sí.
Si una persona hizo un daño, y tiene en otra oportunidad la necesidad de saborear otras conjugaciones para fortalecerse, sigue siendo ése un designio otorgado por algo que nos supera.
Creo que nuestra miopía nace y se muestra, en lo que acabo de ocultar: ESTOY VIENDO ESA SITUACION. Por más que la considere ajena, es parte de MI PROPIA REALIDAD ACTUAL.
Allí, supongo, quiero creer, se entreteje la maravilla de esta maralla que no comprendemos.

Nadie es UNO. Sin el resto, ninguno de nosotros es NADIE. Me extiendo? O molesta? A diario nos quejamos de la incomprensión de los otros, miopes (me gusta esa imagen) ante otras ausencias y falencias, propias y ajenas que hacen del agua un enorme caldero de sopa espesa.

Somos (creo que tenemos que asumirlo) iguales a quienes tenemos enfrente. Ocasionalmente, si hay suerte, uno de los dos que analicemos estará en una mejor etapa, y buscará soliviar la carga del otro.

No importa qué hiciera para merecer lo actual (queda fuera de nuestro juzgado, no hay juicio y ni siquiera somos jueces calificados), quizás parte de SU SER Y SU VIDA están allá para darnos la oportunidad de CONSTRUIR LA NUESTRA.

La primera aproximación, la de la compasión, pocas veces nos encuentra buscando el siguiente peldaño.
Insisto: no sólo para ayudar a quien en esta ocasión queda a la vista. Hablo de NUESTRA CONSTRUCCION, nuestra escalera a un ser (nosotros) superior al que llegó.

Disculpas por el entusiasmo...

A medida que escribo, recorro una enorme lista de falencias que me duelen horriblemente, que son las que así, al vuelo, percibo en mí, y redescubro cada vez que pretendo ensayar la teoría del 'para qué estoy acá'.
Llegado a este punto duele sentir lo que aún queda en el tintero de la autocrítica, imaginar los enormes agujeros por los que he dejado escapar mi futuro de mejor persona, e incluso aquellos actos sencillos que sé que no me animé a convertir en realidades.

Peldaños rotos de mi única escalera...